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Carlos AlonsoDice el refranero que la “experiencia es un grado”. Si lo comparamos con el vino Mike Nichols, el director de esta excepcional película, es un buen crianza, cuidado con esmero en una larga y exitosa filmografía. Una experiencia que a los 74 años demuestra el talento del principiante, conjugado en perfecta armonía con la experiencia de los años.
Pero dejemos de elogiar al director, porque similares elogios merecen el guionista y autor de la obra teatral representada en más de tres decenas de idiomas, pero también la gran Julia Roberts, Natalie Portman, Jude Law o CLive Owen. Conjunto de nombres, simposium de talentos, goce de esfuerzos interpretativos donde se confunde el registro con la interpretación.
Natalie Portman tiene una nominación al Oscar por esta película. Ha sido ella, pero bien podía haber sido cualquiera de los mencionados en esta columna. “Closer” tiene un denominador común: el talento impregnado en los registros de fotógrafa, dermatólogo o periodista en una película que arrastra pasión, atrevida, con excelentes diálogos agresivos, modernos y sin tapujos.
Conversaciones para cuatro personajes, para dos parejas que se confunden y mezclan en encuentros causales, sus atracciones de instantes, en ocasionales traiciones. Enredada definición para una película adulta, veraz y franca que desnuda a sus personajes y pone en la gran pantalla el amor, el deseo y el sexo sin necesidad de enseñar nada. Ejemplo claro de que se puede hablar con mil imágenes sin mostrar nada.
Una narración mal contada poco se puede hacer con sus actores. En este caso se combina el talento de los actores, con perfecta conjugación de escenas, escenarios y diálogos, que han enlazado cuatro historias individuales de manera colectiva. Con la sordidez de la ambientación actual de las situaciones y el apoyo de un texto teatral reconocido por infinidad de público de todas las condiciones. Si la obra de teatro fue buena, han sabido trasladar las situaciones teatrales al movimiento y agilidad de escenarios del mundo del celuloide. Y a pesar de las cuatro historias, diferentes y paralelas, el ilusionado espectador vibra y disfruta de esos sentimientos y emociones de una historia de sexo y pasión, que se trasmite y vibra en la pantalla, pero que hasta el más puritano de los americanos aprobaría, porque habla, pero no dice. Enseña, pero no se ve.
No tendrá el reconocimiento de la Academia, ahora que estamos en época de quinielas cinematográficas, pero tendrá la aprobación y el beneplácito de los espectadores que disfruten de este título.