Por
Carlos AlonsoHace muchos años escribí, en estas mismas páginas, mil elogios de Jack Nicholson elogiando su interpretación en “Mejor… imposible”. Era el año 1997 cuando me aventure a pronosticar el Oscar a la mejor interpretación masculina por este título. Si hacemos caso de las profecías de los Globo de Oro, en esta ocasión juego con ventaja: Leonardo DiCaprio puede conseguir el Oscar a la mejor interpretación masculina por “Aviador”.
Sin embargo, no puedo decir lo mismo de Martín Scorsese. Al menos, en mi opinión.
Todos sabemos que “Aviador” es la biografía de Howard Hughes: cineasta y propietario de una de las grandes líneas aéreas americanas. Scorsese intenta plasmar en imágenes esta apasionada vida. Me recuerda el estilo narrativo de Oliver Stone en “JFK”., pero no lo consigue. Cabalga entre el Howard cineasta y el Howard empresario en un caballo desbocado, donde no deja claro capítulos de la historia. Ejemplos: el rechazo de los grandes del cine a su primer filme “Ángeles del infierno”. Tampoco define su trayectoria en el cine ¿fracasa o se mantiene en la industria?. Lagunas que Scorsese no define en su filme de larga duración. Tampoco define con claridad los idilios amorosos de un empresario que disfruta de bellas damas a lo largo de su vida.
Su estilo es narrar los mil capítulos de un personaje comentando en secuencias inacabadas etapas de un personaje con vida muy intensa. De el sabemos que es cineasta, que sus mejores amores nacen de las estrellas cinematográficas con más glamour y que en su faceta de empresario es envidiado y perseguido por la competencia, con la que tiene que sufrir juicios y persecuciones. Parecida trama argumental del mencionado titulo de Oliver Stone.
Sin embargo, Howard Hughes es un registro con mucho jugo que ha sabido aprovechar el actor de “Titanic” entre otros títulos y el por el que puede pasar a la historia de las enciclopedias cinematográficas. Leonardo DiCaprio disfruta de su personaje. Si la película es lenta, equivocada y con enormes lagunas, su personaje trasmite, narra, cuenta, vive, muestra y explica el talento, la miseria, el orgullo, la pasión, la camaradería, la astucia, la soledad, el horror y el éxito de alguien que combina talentos diferentes y éxitos ambiguos. Su interpretación es, al fin de cuentas, lección magistral para jóvenes actores donde pueden aprender a plasmar diferentes sentimientos de un personaje.
Valga para Leonardo, primero la nominación y después la estatuilla merecida.