Por
Carlos AlonsoCon el exotismo propio de su país de origen, para romper con los tabúes del cine oriental, con un contenido rico en talentos y un lujo para los sentidos. En un intento de copiar a los americanos, de hacer cine al estilo europeo, sin olvidar las raíces de productores, directores y actores se presenta la última película dirigida por Zhang Yimou.
Me explico. “Hero” tiene muchas cosas diferentes y una gran pega, el argumento estructurado en historias paralelas, que enlaza situaciones escénicas consigue perder el hilo argumental de la historia, en un intento de parecerse a las películas, cuyos directores dan más importancia a la narración y buscan expresión cinematográfica, basada en la historia que cuentan. Una carencia del estilo narrativo del director de “La joya de Shangay” o “Happy Times”.
Si el espíritu oriental transmite tranquilidad, deleite, grandes sensaciones, este filme mantiene la tradición de su país de origen. Grandes amplitudes en los escenarios, bonitos espacios naturales para sus secuencias. Rico repaso a su historia, que me recuerdan películas similares o la tranquilidad y el deleite de “Sentido y sensibilidad”, aunque su historia no tenga excesiva correlación.
Sin embargo, la buena relación entre sus dos protagonistas, Tony Leung y Maggie Cheung, que descubren la cultura kung-fu para la gran pantalla, interpretan correctamente su historia y, a pesar, del laberíntico guión, consiguen trasmitir sus sensaciones. En sus peleas, hacen una verdadera demostración coreográfica y visual de este noble arte marcial, convirtiendo estas secuencias en un ejemplo de imitación de las secuencias al cine americano, donde el espectáculo visual de peleas, persecuciones o aventuras, prima sobre la historia. Tenemos tener en cuenta, los efectos y el espectáculo que ofrece “Hero” en sus demostraciones en artes marciales, convirtiendo estas, en uno de los platos fuertes de la película.
Una historia épica de aventuras y acción es la que se presenta en poco más de hora y media de proyección y, como tal historia cuenta con los sentimientos más nobles de amor, celos, intriga y lealtad en una puesta en escena envidiable, unas localizaciones que parecen sólo posibles en los sueños y un vestuario cuidado al máximo, ingredientes de un buen hacer profesional, en cuyos formatos ha querido imitar al cine occidental, en cada una de sus parcelas, con mayor o menor fortuna.
Bonito ejercicio fílmico en combinación con todos los aspectos artísticos, que deleitara en esta película de un equipo profesional que se conoce por otros títulos y que consiguió premios de la talla de los Oscar’s americanos.