| | | Days of Glory |
(Indigènes, 2006)
Francia, Marruecos, Belgica, Argelia - 128 minutos Drama
Director: Rachid Bouchareb
Actores: Jamel Debbouze, Samy Naceri, Roschdy Zem, Sami Bouajila, Bernard Blancan, Mathieu Simonet, Benoît Giros, Mélanie Laurent, Antoine Chappey, Assaad Bouab, Aurélie Eltvedt, Thomas Langmann
Producción: Jean Bréhat Distribuidora: Notro Films
Compras: Encuentra en nuestra tienda productos de Days of Glory
|
| |
| Sinopsis |
1943. Aunque jamás habían estado en Francia, Saïd, Abdelkader, Messaoud y Yassir se alistaron en el ejército francés junto a otros 130.000 «soldados indígenas» para liberar del enemigo nazi a la metrópoli. Estos héroes a los que la historia ha olvidado ganaron batallas en Italia, Provenza y los Vosgos antes de encontrarse solos defendiendo un pueblo alsaciano contra un batallón alemán.
|
| |
| Peli Recomendada por: |
|
| |
| Trailer |
|
|
| |
| Notas de produccion |
Llega un momento en el que las cosas maduran y encajan. Para mí ese momento llegó cuando acabé Little Senegal.
Desde siempre me ha interesado la historia de la inmigración. Es el pasado de mi familia. Uno de mis tíos luchó en la Guerra de Indochina. Vivimos la Guerra de Argelia, y tengo un bisabuelo que participó en la Primera Guerra Mundial. Siempre he vivido marcado por la colonización, la descolonización, la inmigración y todos estos hombres que han escrito la historia de Francia.
Olivier Lorelle, con quien hice el guión, y yo estuvimos informándonos durante más de un año. Empezamos por el Departamento de Documentación del ejército. En el Ministerio de Defensa encontramos documentos sobre Naceri y Debbouze, que fueron los antepasados de los actores que hoy conocemos. También nos documentamos en bibliotecas, pero sobre todo contactamos con personas que vivieron aquella época. Queríamos oír sus testimonios. Fuimos a Burdeos, Marsella y Nantes, así como a Senegal, Marruecos y Argelia. Nos empapamos de sus experiencias y emociones. Entonces fue cuando me di cuenta de que la película no podía reflejar la historia de un solo hombre, sino que tenía que incluir a todo el continente africano.
Luego tuvimos que digerir todos los datos que habíamos recabado. Yo quería hacer una película, no un documental. Un documental dramatizado también habría sido una trampa. El cine tiene que tener en cuenta al espectador. Tiene que tener una dimensión que vaya más allá del contexto histórico y que ahonde en el sentimiento humano para encontrar lo que nos conmueve a todos dejando al margen las diferencias.
Para mí, el cine transmite encuentros y emociones. Por encima de todo es algo que te hace sentir, incluso aunque tenga un mensaje. Ésa era la única forma que tenía de desarrollar la historia y conectar con el espectador. No quería ser didáctico. No hace falta. Tardamos en desarrollar el guión más de dos años y medio. Tuvimos que hacer 25 versiones para transcender la historia y concentrarnos en el contenido humano, en los detalles pequeños, cotidianos, que reproducen la vida mejor que ningún mensaje.
Durante la fase de documentación, encontré un artículo de hacía cinco años sobre un pueblo de Alsacia que acababa de erigir un monumento a los cientos de soldados de infantería que murieron protegiendo a sus habitantes. Defendieron su tierra hasta el final, y sufrieron gravísimas pérdidas. Este suceso me incitó a contar la historia de un grupo heterogéneo que se une frente a la adversidad. Tenía muy claro que sólo recurriría a hechos reales. Escribí sobre la misión de aquellos hombres que se encontraron en un pueblo perdido y sacrificaron sus vidas en el nombre de la metrópoli. |
| | | Carteles -- Imágenes |  |
| |
|