| | | El Principe de los Ladrones |
(The Thief Lord, 2006)
Alemania - 98 minutos Aventuras
Director: Richard Claus
Actores: Aaron Johnson, Jasper Harris, Rollo Weeks, Alice Connor, George MacKay, Lathaniel Dyer, Jim Carter, Caroline Goodall, Alexei Sayle, Carole Boyd, Bob Goody
Producción: Richard Claus Distribuidora: Flins y Piniculas
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| Sinopsis |
Los hermanos Bo y Prosper son dos huérfanos que han escapado de la crueldad de sus tíos, Esther y Max Hartlieb, que querían separarlos, adoptando a Bo y enviando a su hermano a un orfanato. En su huida, los hermanos llegan a Venecia, ciudad a la que su madre había amado tanto, y allí conocen a una banda de rateros liderada por Scipio, el Príncipe de los Ladrones, un chico de 15 años que asegura robar a los ricos para ayudar a sus amigos. Sus seguidores, la grácil Hornet, el extravagante Riccio y el ambicioso y soñador Mosca, viven como ‘okupas’ en un cine abandonado, el Stella, sobreviviendo del dinero que obtienen vendiendo objetos robados a un hombre llamado Barbarossa.
Mientras, el matrimonio Hartlieb contrata a un detective privado, Víctor, para que encuentre a Bo. Pero cuando Víctor descubre lo unidos que están los hermanos, comprende que su obligación es protegerlos, no separarlos. El detective no tarda en descubrir que Scipio no es lo que pretende ser. En realidad, el Príncipe de los Ladrones es un niño rico, terriblemente desgraciado, al que su padre ve como un obstáculo a sus ambiciones profesionales.
Cuando encargan a Scipio robar una escultura en madera que representa un ala, el chico lleva a su pandilla a la casa de Ida Spavento, fotógrafa de espíritu aventurero que ha regresado recientemente a Venecia. También huérfana, la mujer ha recibido la misteriosa ala de manos de una monja del orfanato, convencida de que la escultura poseía poderes mágicos. La magia es una característica esencial de la vieja ciudad, que parece vigilar de cerca a los niños, particularmente a Bo, que sigue teniendo extrañas visiones mientras vive sus aventuras en Venecia.
Al tiempo que la unidad de la pandilla se resquebraja por culpa del engaño de Scipio, los chicos descubren que el ala es la pieza perdida de un tiovivo capaz de adelantar o retrasar la edad de quien se sube en él. Scipio está dispuesto a subirse en el tiovivo para escapar a la inquina de su padre, y anima a Próspero a hacer lo mismo para que pueda convertirse en el tutor de su hermano menor. Al mismo tiempo, Barbarossa se interesa por el valor material del ala y la tía se niega a renunciar a su empeño de llevarse a Bo.
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| Comentarios |
Por Carlos Alonso
La imaginación a 24 imágenes por segundo. “El príncipe de los ladrones” cuenta la historia de dos huérfanos que huyen de su tía, quien intenta separarlos. En su escapada, los hermanos llegan a Venecia, donde Una misteriosa figura enmascarada, a medio camino entre El Zorro y Robin Hood, se cierne durante la noche sobre los tejados.
Poco dice de la película esta breve reseña, pero la documentación facilitada ofrece unos datos interesantes. La película esta basada en la novela de Cornelio Funke. Esta traducida a 20 idiomas y lleva vendidos más de dos millones de ejemplares. La película es alemana, pero transcurre en Italia, y está rodada en inglés.
Se dice para elogiar el libro que todo está protagonizado por menores y, por lo tanto, a los niños y niñas debería encantarles. Sin embargo, desde el momento en el que los infantes se comportan igual que adultos, se pierde ese aliciente. El tratamiento es demasiado lento y estético como para vivirse como cine de aventuras. Todo es artificial, todo está demasiado rodeado de lujo y boato, lo cual hace que se pierda la chispa. No hay ritmo, no es trepidante, no tiene humor. Esa identificación necesaria para dejarse llevar por la acción no se produce porque los personajes son muy poco humanos.
Puede parecer que la película es mala. Sin embargo, la opción es muy determinante. Es fantasía. Es un cuento imaginario. Los actores son de tamaño reducido, realizando personajes de tamaño adulto. El libro donde se basa es bueno, sin embarga pocas adaptaciones consiguen mejor la versión escrita.
“El príncipe de los ladrones” es un acto de fe. Creerse las aventuras, creerse la fantasía y las situaciones escénicas. Creerse que unos niños se comporten como adultos. Son demasiadas cosas para creer. Si tragamos con todo, la película será tranquila. Disfrutaremos del tema y tendremos que discernir entre la realidad y la ficción. Pero hoy, más que nunca, el cine es mentira y la película pura fantasía, de principio a fin, de la parte técnica a la artística. Del guión al resultado. |
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