| Estreno 23-09-2005 |  | | Web Oficial no disponible | | | | Ficha Tecnica | | | Fotografía: Alfredo Mayo | | Montaje: Ivan Aledo | | Música: Frédéric Bégin, Phil Electric | | Sonido: Eduardo Esquide, Polo Aledo | | Maquillaje: José Quetglás | | Guión Adaptado: Marcelo Piñeyro, Mateo Gil | | Basado en la obra de: Jordi Galcerán | | | | Móviles |
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| | | El Metodo |
(El Método Grönholm, 2005)
Argentina, España - 115 minutos Drama
Director: Marcelo Piñeyro
Actores: Jordi Galcerán. Carmelo Gómez, Eduardo Noriega, Eduard Fernández, Natalia Verbeke, Najwa Nimri, Ernesto Alterio, Adriana Ozores, Pablo Echarri
Producción: Gerardo Herrero, Francisco Ramos Distribuidora: On Pictures
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| Sinopsis |
Madrid. Paseo de la Castellana. Manifestación de miles de personas. Fuerzas de seguridad anti-disturbios en las calles.
Siete aspirantes a un alto puesto ejecutivo se presentan a una prueba de selección de personal para una empresa multinacional en un rascacielos de oficinas del complejo Azca.
Entre ellos, las personalidades más dispares: el triunfador, el agresivo, la mujer insegura, el crítico, el indeciso...
Tras un laberinto de formularios, acreditaciones y demás burocracia empresarial, los siete participantes se encuentran juntos en una fría sala a la que les ha conducido una secretaria, esperando a que de comienzo el proceso de selección...
Desde ese instante, y en un clima de tensa competitividad, la inseguridad de los participantes se convertirá en miedo y dudas y estos a su vez en un estado de paranoia general. Tras presentarse con recelo los unos a los otros, se preguntarán si están siendo observados por cámaras o por qué la Compañía ha infiltrado un psicólogo entre ellos que les está ya examinando.
Uno de los aspirantes hace alusión a un método de pruebas, similar al que sugieren, que se lleva en práctica en Estados Unidos.
A partir de ese momento, los siete aspirantes al puesto serán sometidos a una serie de pruebas psicológicas con las que se pretende deducir cual de ellos posee el perfil que mejor encaja con los requisitos del voraz mundo empresarial.
A lo largo de un día, los aspirantes pasarán de las bromas y el juego inocente a las agitadas discusiones y las supuestas hipótesis y situaciones, donde se pondrá a prueba la personalidad de cada uno y la manera en que se relacionan con los demás.
En este claustrofóbico clima de máxima desconfianza y absoluta falta de escrúpulos, se crearán alianzas, se producirán disputas, se revelarán secretos, se destaparán pasados...
Y así, poco a poco, se irán eliminando participantes en lo que pasará a ser una mera y fría lucha por la supervivencia, nítido espejo del desalmado panorama laboral fuera de esas paredes de cristal y hormigón, en cualquier país capitalista partícipe en esta, nuestra economía global.
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| Peli Recomendada por: |
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| Notas de produccion |
En la pieza teatral de Jordi Galcerán encontramos la idea rectora de nuestra
película: los procesos de selección de personal para puestos ejecutivos que realizan las empresas multinacionales, como metáfora de las relaciones de poder que se construyen en la sociedad contemporánea y la particularidad de los vínculos que estas relaciones producen entre los individuos.
Nuestros personajes, ejecutivos con ambición y deseos de futuro, están seguros de saber qué es lo que se espera de ellos y creen controlar de manera consciente y con precisión tanto su conducta como sus emociones. Pero El Método, con su mirada constante, les hace sentir permanentemente observados y evaluados. Así comienza a extremarse la tensión que provoca el “deber ser”, llevándolos a revelar las dolorosas grietas por donde brotan sus seres reales y sus emociones verdaderas, ahora sin control y contención.
El desafío, después de haber conseguido un poderoso guión como el que creo que tenemos, era encontrar a los ocho actores que se atrevieran a sumergirse en esta indagación entre el ser social y el ser real. “El Método” es definitivamente una película de actores, por lo que ésta era una preocupación mayúscula. Cuando pensábamos en los ocho actores perfectos para hacer esta película surgía un elenco casi utópico, un sueño que parecía imposible de lograr.
Sin embargo estos ocho actores soñados son hoy parte de la realidad de “El Método”. Una realidad que comenzó meses atrás con los primeros ensayos, para continuar luego con el rodaje, cuando día a día veíamos como cada uno de ellos se adueñaba de sus personajes, los hacía crecer, explorando todas las posibilidades que cada situación le planteaba. Hoy el resultado final de todo este proceso nos confirma que cada uno de ellos es perfecto en su rol y que aquel sueño no estaba equivocado. |
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| Comentarios |
Por Carlos Alonso
Era 1957 cuando Henry Fonda dirigió “12 hombres sin piedad”. Más tarde llegaría una producción nacional del mismo título en 1965 y esta semana se presenta la película de Marcelo Piñeyro. Las tres tienen como denominador común las personalidades de sus personajes.
Cada personaje representa una personalidad: el triunfador, el provocador, el sumiso, la insegura... que, encerrados en una oficina, establecen unas relaciones "de aquí y ahora", cuyo punto en común es la "obediencia ciega, la aceptación de las reglas de juego", aunque la situación a la que se ven sometidos sea indigna.
Las versiones anteriores hablaban de una decisión judicial. Eran jurados y debían decidir el veredicto de un juicio. La versión de Piñeyro, modernizada quizá, habla sobre un proceso de selección de un alto ejecutivo, donde se desarrolla un tenso clima de competitividad y paranoia para conseguir, individual, pero en el colectivo el codicioso puesto.
Nada importa, ningún valor es fundamental, solo el éxito de la misión. Cueste lo que cueste. Y… un momento ¿decide un futuro? Cada cual reflexione su proceder, sin embargo la película ofrece la degradación de unos personajes, que al sentirse observados y vigilados dejan de mostrar sus propios principios para divagar en la competitividad, en la pugna, en la pelea, en las desconsideraciones de que valga lo que valga “el puesto es mío” sin proceder a las principios fundamentales de la persona.
De doce personajes de las versiones anteriores, se quedan en siete. Aclarando que la única coincidencia en el argumento es la traslación psicología de los personajes, caricaturizando los diferentes elementos de los mismos en las tres películas referidas. En la presente, el reparto es inmejorable y elogiable en los elementos de esa prueba de selección. Conjugan los veteranos como Eduardo Noriega, Ernesto Alterio o Carmelo Gómez de experiencia y trayectoria reconocida. El humor impregnado en adaptación teatral de Jordi Galcerán lo pone la camaleónica Adriana Ozores y Natalia Verdece. No olvidemos las sutilezas aspirantes de Najwa Nimri o Pablo Echarri. Juntos componen un reparto coral para una producción que no dejará frió al espectador.
Es una obra de teatro, pasada al cine, con el interés de los elementos de juicio para el dialogo y la reflexión posterior sobre la justicia de estos métodos. |
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